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Vesalio Manso de Pedro, nací un viernes a las seis horas del día 13 de Agosto de 1948  en la  c/ Real nº 36 (antes c/ Mayor  nº 60) de Megeces, hijo de Malaquias Manso Martín (+) y de Felicisima de Pedro Fenandez (+), hermanos Rosario (+) y Lodario Manso de Pedro  (+). (El nombre de Vesalio es debido a la petición que hizo a mi padre el que fuera medico del pueblo D. Desiderio Hurtado, para que me pusiera como recuerdo el nombre de un hijo suyo que falleció siendo muy joven)

 

 

 

COMENCÉ LA ESCUELA a los cinco años teniendo  como maestro a D. Clinio Álvarez Toledo, estando en la misma hasta  los catorce años que se “cumplía la escuela” siendo maestro D. Valeriano Barrios de Pedro, quien me entrego el Certificado de Estudios Primarios  el 9 de Julio de 1961. Fui confirmado el 22 de mayo de 1959.

RECUERDO:   

    Los Reyes Magos, me solían traer una moneda de dos cincuenta (con vuelta),   una mondarina y otras monedas de menos valor,     estas sí, para gastar en las confiteras del pueblo; en esa época no teníamos escaparates ni televisión, por lo que no llorábamos ante ellos, como hacen los niños de ahora.

    Los partidos de fútbol en la calle , jugar a las canicas , el chisque, las tutas , el palmo , las quemas, la peonza, el aro , al esconderite, al salto corrido, al burro , tirar de una cuerda atada a una caja de zapatos para arrastrarla por el suelo imitando a un carro, lo que hacia que el culo de la caja durase poco, teniendo que pegar con engrudo la tapa de la caja u otro cartón, para seguir jugando. Aumar un trozo de cristal, que no se encontraba fácilmente, para ver un eclipse de sol

   Cuando se daba la luz en el pueblo, era la hora impuesta por el maestro para irse a casa. Como con una bombilla se alumbraban dos habitaciones a la vez, a través de un hueco con un cristal en la parte alta del tabique que las dividía. Entonces la luz se pagaba por unidad de bombilla, al no existir contadores.

    Cortar el río, consistía en lanzar una piedra lo mas plana posible sobre la superficie del agua, de manera que diese los mas botes posibles hasta cruzarlo. Tener prohibido ir al río  sin ir con una persona mayor, si desobedecíamos, para negarlo nos manchábamos las rodillas con tierra, hay que recordar que entonces se llevaban pantalones cortos .y las rodillas por lo general sucias. Tener en la cocina el palanganero con la palangana , toalla, jabón, peine, y el espejo colgado de la pared, para lavarse y peinarse todos los días para ir a la escuela. Ver limpiar las púas del peine con una aguja.  

   Ir a buscar nidos al salir de la escuela o días festivos al juncaral, hoja de la romana, tejados, bóveda de la iglesia (antes de la misa), etc. Hacer colección de huevos  picando con un alfiler los extremos más separados y soplando por uno de ellos para vaciarlos. Coger del nido los aguiluchos volanderos y criarlos en casa  dándolos de comer las crías de otros pájaros, una vez grandes se los soltaba lejos de casa y estos volvían a casa más de una vez   hasta darse cuenta de que estaban en libertad. Poner los cepos en invierno los días de mucho frío o nieve en la calle frente a casa,  donde se pudieran ver a través de la ventana de la gloria o en el corral.

   Las meriendas de rebanadas de pan untadas con arrope, aceite y azúcar, dulce de higos, la tez que quedaba en la superficie de la leche después de cocida untada en una rebanada de pan con azúcar. El pan con chocolate,  mejor dicho pan y chocolate pues primero se comía el pan y luego la pastilla de chocolate, que se iba redondeando con los dientes haciendo que durara lo más posible. La fruta del tiempo eran las uvas, melón y sandia, pues otras eran escasas. Por los Santos el cagadillo, dulce casero que se hacia con azúcar y almendras.

     La primera inyección de mi vida que me puso D. Martín Vaca medico del pueblo, por la pérdida de sangre del golpe que me di en la cabeza al romperse una rama de la higuera que teníamos en el corral cuando estaba cogiendo brevas. Entonces el médico hacia igualas médicas con los vecinos del pueblo para ser atendidos en cualquier momento.

    El chicle que hacíamos a base de masticar trigo.

   Ir a la tienda a buscar una aspirina, pues las vendían sueltas, te la daban envuelta en un trozo de papel de estraza, se la machacaba en una cuchara sopera, añadiéndola agua para disolverla y se tomase mejor. De papel de estraza eran las bolsas que se ponían directamente sobre el plato de la balanza para pesar las legumbres, azúcar, etc.

A la vecina que quería cambiar el pan reciente, por otro de varios días para comer menos.

En algún viaje que hice con mis padres a Valladolid, ver  trozos de papel recortados del periódico y colgados de un alambre en el váter, salía más barato. Cuando se necesitaba comprar calzado, no era necesario que viajara la persona necesitada, se llevaba por lo general la madre, un trozo de palo de la medida del pie.

    Estar siempre las puertas de las casas abiertas, desde que salía el primero hasta que se iba el último a la cama. Los más pequeños cuando teníamos sabañones, íbamos hasta la puerta de la vecina al estar esta abierta y cantando lo más alto posible decíamos: " Sabañones tengo, sabañones vendo, aquí los dejo y me voy corriendo". Salir a la puerta corriendo al oír un ruido de coche para verlo pasar por la carretera, pues no todos los días se podía ver, los perros corrían de tras de ellos hasta cansarse,  hoy día no les hacen ni caso (como han cambiado los perros).

     Poner la herrada a las goteras para recoger el agua de lluvia que caía del tejao para cocer los garbanzos, pues estos se cocían antes y quedaban mas suaves  que con el agua del caño. Calentar el agua en un balde puesto al sol en el corral, para bañar a los más pequeños.

    De monaguillo al vivir frente a la casa del cura, tocar a misa la mayoría de días y a clamor si se moría alguien (con el consiguiente miedo al entrar solo en la iglesia cuando era de noche). Al finalizar la misa los domingos, acompañar con el bonete al cura a rezar los responsos por los familiares fallecidos en los hacheros con velas encendidas   colocados delante de los reclinatorios, hasta que pusieron los bancos y estos los rezábamos los monaguillos desde el pulpito durante la misa, en días señalados vestirme de monaguillo para ayudar a misa y en la procesión, en esta los niños y niñas de la escuela en fila de aúno iban por delante de la imagen, los niños a la derecha y las niñas a la izquierda con el maestro y maestra expectantes. El miércoles de ceniza, los niños y niñas con el maestro y maestra, íbamos en filas separadas desde la escuela a la Iglesia a ponernos la ceniza.

    Durante los nublaos a las vecinas reunidas en una habitación de la casa a oscuras, para poner una vela encendida  a Santa Bárbara Bendita a la cual se la rezaba para que no apedrease: "Santa Barbara bendita, que en el cielo estas escrita con papel y agua bendita, y en el ara de la Cruz, paternoste amén Jesús", así hasta que pasaba la tormenta. Sacar al marrano de la cochinera por la cocina  para que no se ahogase con el agua del nublao que bajaba desbordada por el camino Pedrajas  y se metía por las traseras al corral.

    Esperar por la tarde la llegada del coche de línea, para sentarnos en los asientos "mullidos" mientras conductor y cobrador tomaban un chato de vino en el bar

   Al salir de la escuela para ir a comer, vi como un grupo de hombres y mujeres veían en el cielo una raya blanca, a la vez que comentaban que se trataba de la raya del fin del mundo, preguntados el maestro y el cura, este lo desmintió y el maestro decía que había oído que existía un avión que echaba humo, confirmando por la tarde que se trataba de un avión de reacción a chorro

    La llegada de la televisión a casa del Sr. cura, que por 20 céntimos la sesión, veíamos los seriales de Rintintin y Bonanza los sábados y domingos.  Más tarde las películas del Gordo y el Flaco  entre otras que veíamos  en un salón que hizo en el corral adosado a la casa, con entrada por el atrio de la Iglesia.

    Levantarme a media noche cuando me enteraba de que iban a pasar por delante de casa (la carretera) el mayoral y los vaqueros con los toros que se iban a correr en los encierros de algún pueblo limítrofe, durante el trayecto siempre iba adelantado un vaquero para avisar de la presencia de los toros, entonces el tráfico era muy escaso y menos a esas horas

    Ir a la parte trasera de la fragua donde echaba el herrero todos los desperdicios, a buscar trozos de hierro para venderlos al chatarrero , y trozos de carburo de la soldadora con soplete para lanzar botes al cielo, como algunas veces cogíamos lo que no debíamos, Daniel el herrero cuando nos veía acercar, tiraba algún trozo quemando para cuando lo fuésemos a coger nos quemáramos.

A LOS CATORCE AÑOS   cumplida la escuela, la primera oportunidad que te ofrecían para salir del  pueblo, era la de “estudiar para cura” pues otras carreras eran  más costosas económicamente y no siempre se podía,  mientras tanto en él pueblo mi  dedicación era exclusiva a las tareas del campo, compaginando estas con el de pastoreo ya que teníamos ovejas en casa, hasta abril del 1966 que me marcho a Valladolid a trabajar de camarero, a la vez que hacía delineación industrial.

RECUERDO:

      El primer partido de futbol que vi en directo un 29-9-1963 domingo, aprovechando que el coche de línea pasaba por el pueblo para ir al fufbol a Valladolid, nos montamos cuatro amigos y con entrada de militar, pues no daba para más, entramos al campo de Zorrilla donde jugaban el R. Valladolid (0) con: Justo, Paredes, Pini, Pinto, Ramírez, Sanchis, Fuertes, Aramendi, Morollón, Rodilla, y Joselin, y por el R. Madrid (3) : Araquistain, Isidro, Santamaría, Casado, Müller, Zoco, Amancio (Serena) F. Ruiz,(82´) Puskas, (39´) Diestefano y Gento (52´). Una vez terminado el partido quisimos aprovechar el poco tiempo que teníamos en otras cosas y perdimos el coche de vuelta a casa,  teniendo que coger otro que iba a Arrabal de portillo y desde allí  9 Km. a pie hasta Megeces. Esto supuso una preocupación  para las familias, al ver que no llegábamos en el coche en el que nos habíamos ido.

    Las tareas del campo como sacar achicorias con arado de vertedera y remolachas con pico, escoronar, ordeñar ovejas ,recadar, acarrear, trillar, arar a vertedera, aricar, escardar, con las ovejas en el campo , pisar el pajar, binar, entresacar etc. El sacar y escoronar remolachas y achicorias, coincidía con el invierno, lo que hacia que las manos se quedaran heladas y para calentarlas de vez en cuando se quemaba un saco de paja, aprovechándolo para por la tarde echar unas patatas para asar.

     En verano cuando te ibas de fiesta a algún pueblo limítrofe tu padre te decía, no vengas tarde que mañana hay que madrugar para ir a acarrear. En alguna ocasión la llegada a casa a veces andando, coincidía con el sonido del despertador en el dormitorio de los padres, por lo que había que meterse en la cama vestido, hacerse el dormido y esperar a que tu padre abriese la puerta de la habitación y oír "vamos que ya es hora", esto suponía cambiarse de ropa y sin dormir, a la tarea

    A mi madre cuando me repetía que no me quedase en el pueblo pues en el campo no había porvenir. El 1º reloj que gaste, me lo compro mi madre en 1963 en Valladolid.

    Cuando se pusieron las laderas de pinos año 1965, unos aportaban las yuntas de machos para hacer bancales con  el arado de vertedera y los mas jóvenes sujetábamos y guiábamos a la yunta  para seguir una curva de nivel, esto suponía una ayuda económica para  las familias.

    Cuando se hacia de noche, ver a los novios, hablando en la puerta de la novia . A veces se rompía la bombilla del alumbrado publico más próxima.

 .  Cuando instalaron la 1ª central  telefónica junto al Ayuntamiento y  la vivienda del secretario.  Como telefonista “La María” hermana del secretario, cuando recibía una llamada avisaba  a la persona interesada  si  vivía cerca, o para comunicarla que la llamarían a una hora determinada si vivía lejos, para que esta estuviera en la centralita esperando la llamada